1.1.- Origen y evolución

El origen del Polígono 27 se remonta a la década de los 60, cuando las primeras empresas procedentes del casco urbano de la ciudad se instalaron en un área rural, constituyendo el germen de lo que posteriormente sería esta zona industrial. Las empresas pioneras convivían con los caseríos existentes en la zona, entre ellos, Torrua Zahar, Balerdiene, Bolañene, Mateo, Ayenas o Ubarburu. De este último recibe su nombre el vial principal, Paseo Ubarburu, y por extensión el propio polígono, conocido también como Polígono Ubarburu.
A partir de los años 70, la necesidad de reubicar las actividades existentes en el casco urbano de la ciudad propició el desarrollo de la zona. El considerable aumento del interés por el suelo y la todavía boyante situación económica propiciaron la ejecución las primeras urbanizaciones. La canalización de la regata Erraki posibilitó la construcción de pabellones en las vaguadas más alejadas.

En la década de los ochenta se produce el gran desarrollo industrial de la zona y, consecuentemente, surgen nuevas necesidades y demandas de dotaciones y equipamientos. Merece especial atención la construcción del puente sobre el río Urumea. El puente, conocido también como Torrua Zahar o Lugañene, al igual que los caseríos existentes en el entorno, se abrió al tráfico el 29 de octubre de 1993. Las obras de reurbanización acometidas en ese momento -el mencionado puente, saneamiento y abastecimiento de agua, alumbrado, canalización de red telefónica, etc.-, fueron sufragadas en un 50% por los propietarios del Polígono.